Utilidades y dividendos son dos conceptos positivos al momento de revisar los resultados de una empresa, pero sus efectos no son equivalentes. Las empresas exitosas y sostenibles deben tener utilidades para generar mayor valor a sí misma, a la sociedad -mediante el impuesto a la renta- y a los propios accionistas, quienes al tener un retorno positivo a su capital reaccionarán manteniendo e incrementando esa inversión. Ese es el proceso simple que permite a las empresas crecer, estar cada vez mejor gestionadas, generando más puestos de trabajo y acrecentando las utilidades para beneficio de la sociedad.

Los dividendos consisten en el reparto de las utilidades para los accionistas. Es dinero que sale de las utilidades de la empresa para retribuir a cada accionista. Un dato interesante es que muchas grandes empresas tienen definido remunerar al final de cada ejercicio pagando un porcentaje del valor de la acción y así mantienen a sus accionistas satisfechos, sin necesidad que se vean tentados de vender sus acciones para obtener un retorno. Para repartir dividendos hay que pagar un impuesto adicional, que se le imputa luego al accionista; en el Perú ese impuesto complementario es del 5%.

Récord en reparto de dividendos.

Una empresa incursiona en la sostenibilidad por la confianza que tienen los accionistas en un modelo de gestión que consideran de gran beneficio para ellos y los demás grupos de interés. Pero si el accionista demanda que todas las utilidades se conviertan en dividendos y realiza reducción de capital, está modificando su mandato señalando que la gestión sostenible pasa a ser un tema secundario y se priorizará la desinversión. Esa es la encrucijada que hoy tienen muchas empresas exitosas en nuestro país, empresas que tienen una gestión impecable, con resultados positivos, pero el entorno para hacer negocios en el país ya no les resulta favorable. No es sostenible en el largo plazo.

El sector de mayor crecimiento y que ha generado más empleo es el de la agroindustria. Son empresas muy modernas, competitivas, que están formalizando la agricultura, convocando especialmente a mujeres al empleo, generando mucha innovación. Se trata de empresas enfocadas en la demanda del mercado internacional y en el desarrollo de nuevos productos para satisfacer esos mercados con calidad. Los empresarios que hacen agricultura donde antes había desierto y se adaptaron a la competencia global, hoy prefieren llevar sus recursos a otros países, como Ecuador y Colombia, trasladando toda esa inversión en conocimiento adquirido y desarrollar allá empresas sostenibles, porque en nuestro medio no se encuentran las condiciones para hacer prevaler la sostenibilidad.

Invertir y hacer empresa requiere de la vigencia de un Estado de Derecho, Predictibilidad, confianza, reglas claras y hacer cumplir la ley, son requisitos indispensables para que el gestor empresarial desarrolle una política de sostenibilidad. El Estado es el llamado a ser ese socio que respalde la inversión, ya que sabe que será el principal beneficiario en la generación de valor económico y social; sin embargo, en los próximos meses, tendrá una mayor recaudación tributaria, no sólo por el incremento del valor de los minerales, sino porque recibirá muchos millones procedentes del impuesto a los dividendos, esto es de los capitales que se retiran de las empresas.

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